Una vez que hayamos decidido que el crucero va a ser nuestra manera de pasar las vacaciones, vamos a elegir itinerario en función de las temporadas:
1.- Entre los meses de enero y abril las opciones más comunes están entre los que discurren por aguas del Caribe y los que recorren las costas marroquíes, Canarias, Madeira y sur de la península Ibérica, y aquellos que siguen surcando durante todo el año el mar Mediterráneo.
El Caribe es el destino ideal para los que quieren playas, diversión en alta mar y temperaturas veraniegas. Canarias y norte de África nos van a ofrecer siempre una climatología “suave” que es siempre una gran aliada para disfrutar de las múltiples cualidades de las Islas Afortunadas, del peculiar encanto natural de Madeira y de una idiosincrasia cultural, unos paisajes y, en definitiva, una atmósfera diferente a la que estamos habituados en nuestra vida cotidiana, todo esto hace de Marruecos un destino sumamente atractivo. Por último, el Mediterráneo nos sigue ofreciendo durante esta temporada un sinfín de atractivos: Venecia, Malta, Sicilia, Mallorca, Túnez, Mónaco... y, un poco más lejos, Estambul, Atenas, las islas Cícladas, Alejandría... , el Mare Nostrum sigue teniendo su sempiterna belleza, su color, su calor, y hasta su misterio.
2.- Primavera y verano son las estaciones climatológicas del año más propicias para pasear por el Mediterráneo, la oferta de las diferentes navieras se multiplica, y así los itinerarios ofrecen una gran variedad: podremos embarcar en Barcelona ó en Valencia, o en Savona-Génova, Venecia ó Civitavecchia-Roma, y también en Atenas ó Estambul. Tendremos, en todos los casos, los correspondientes vuelos de enlace hasta los respectivos cruceros si estos salen desde puertos fuera de España. Además, en esta época del año pueden recorrerse enclaves para nosotros más lejanos, como son Islandia, Cabo Norte, todas las costas de Noruega con sus incomparables Fiordos, y las capitales del mar Báltico. Normalmente saldremos desde Copenhague ó desde Ámsterdam, capitales a las que llegaremos por vía aérea desde Madrid ó Barcelona tanto a través de pasajes incluidos en el paquete turístico de la naviera como por nuestra cuenta en vuelos de Compañías aéreas de bajo coste que contratamos directamente.
El Caribe, como durante el resto del año, sigue siendo un enclave en el que el sol, las playas de arenas blancas y su clima y ambiente tropicales acogen siempre a los viajeros ávidos de unos días llenos de diversión, con mucha salsa y animación, recorriendo las Islas Antillas
3.- Durante los meses de octubre, noviembre y diciembre, sigue habiendo cruceros por el Mediterráneo, las temperaturas, ahora ya mucho más suaves, le siguen “acariciando”; no es, desde luego, la mejor época para recorrerlo, pero tampoco es una mala opción; si pensamos en unas vacaciones agradables y diferentes en las que disfrutaremos de una manera tranquila, los cruceros por el Mare Nostrum son una muy buena opción, teniendo en cuenta además que sus precios son muy asequibles. El Caribe ve multiplicada su oferta crucerística durante todos estos meses y hasta la Semana Santa, y, como siempre, diversión asegurada.
No olvidemos los cruceros especiales en los que la Nochebuena, Navidad y Fin de Año añaden un aliciente más a los ya de por si inherentes a bordo de un barco. Si por cualquier circunstancia, apetencia u opción no queremos quedarnos en tierra durante esas fechas, la fiesta en el mar nos espera.
Aprovechando los cambios de posicionamiento de algunos barcos que operan en el Mediterráneo, en el Caribe ó en Brasil según la época del año, hay cruceros trasatlánticos de entre 12 y 15 días de duración a unos precios siempre interesantes. Se trata de salir desde Barcelona ó Málaga hacia el Caribe, Miami ó Sao Paulo ó Río de Janeiro en una fecha determinada del mes de noviembre, siendo la vuelta a Europa por vía aérea. De la misma manera, y comenzando el viaje con un vuelo desde España, hay también diferentes travesías por el Atlántico que desde Miami, la República Dominicana y Sao Paulo ó Río de Janeiro entre otros puntos, llegan a Málaga, Palma de Mallorca ó Barcelona, la fecha de estos cruceros está en los meses de marzo y abril.
2.- ¿En qué barco?
Una vez decidida la época del año y el recorrido, nos planteamos la elección del tipo de barco, y ahora ya sí que es cuestión de gustos, preferencias económicas, etc. Hay quienes prefieren barcos de tipo medio, de los de 20 ó 30.000 toneladas que albergan entre 400 y 700 pasajeros, otros eligen cruceros en los que van alrededor de 1000 ó 1500 viajeros, y otros prefieren sentirse en “ciudades flotantes” de 100.000 toneladas, con 3000 personas de pasaje y 2000 tripulantes.
Aparte del tamaño, hay que tener también en cuenta el año de botadura de la embarcación (es un dato que siempre se refleja en todos los catálogos). Cuantos más años lleve en servicio, y a pesar de las sucesivas renovaciones, suelen ofrecer, por regla general, menos prestaciones.
El siguiente paso a seguir es la elección de un camarote. Veremos como hay diferentes categorías: a) interior ó exterior. Los camarotes interiores son aquellos que no tienen ninguna vista hacia el exterior, aunque por lo demás ofrecen exactamente las mismas prestaciones que los exteriores b) dentro de los exteriores, hay diferentes clases: los hay con una simple escotilla u “ojo de buey” que más que vistas ofrecen la claridad natural durante las horas diurnas; otros tienen una ventana, y los más superiores cuentan con una pequeña terraza; además, hay suites y grandes suites, en cualquier caso siempre que se hable de suite hay que tener presente que ha de tener una sala de estar aparte del dormitorio.
Los servicios comunes (piscinas, salones, sala de fiestas, discoteca, etc) son exactamente los mismos para todos. En algunos barcos hay comedores diferenciados para los pasajeros de suites y de grandes suites, aunque los diferentes menús suelen ser prácticamente los mismos que los servidos en el resto de la embarcación.
En los folletos correspondientes a los cruceros facilitados a través de las agencias de viaje aparecen los planos de alzada de cada barco, se muestran todas las cubiertas, y figuran todos los camarotes y suites diferenciados por colores según categoría. Si nos preocupa la estabilidad (algo cada día más secundario en las nuevas embarcaciones en las que apenas se nota un mínimo balanceo), hemos de elegir los camarotes del medio del barco y en las cubiertas más inferiores (las más bajas).
3.- ¿Viajamos con niños?
Ningún problema, es más: todo lo contrario. Los más “peques” son siempre bienvenidos a bordo, cuentan con un programa de actividades exclusivas para ellos. No es extraño ver como mientras los padres realizan una excursión en tierra, los “chavales” se quedan en el barco disfrutando de sus propias vacaciones.
4.- ¿Cómo me voy a entender si no hablo inglés, francés, italiano...?.
Todos los avisos por megafonía se anuncian en varios idiomas, entre ellos el español. Cada día somos más numerosos los viajeros españoles, y esto las navieras lo están teniendo muy en cuenta. También entre las tripulaciones hay un buen número de hispanohablantes, y en nuestra mesa asignada para todas nuestras cenas en el restaurante contaremos con el servicio de un camarero que hablará ó al menos entenderá nuestro idioma (no hay problema, siempre nos facilitarán una carta en español). Hay también cruceros en los que el idioma único para el pasaje es el español.
5.- ¿Con cuanto tiempo es conveniente reservar un crucero?
Que nadie se alarme con la respuesta: si se hace con seis meses, mejor que si se reserva con tres. Hay que tener siempre presente que el número de barcos dedicados a cruceros es muy inferior si se compara con el número de hoteles en tierra. Así pues, y dada la lógica limitación de plazas, hay que elegir y contratar un crucero con el mayor tiempo de antelación posible.
Los cruceros que nos pueden permitir un mayor margen de tiempo son los que recorren el Caribe durante el otoño y el invierno, y también aquellos que surcan el Mediterráneo fuera de la temporada estival. No hay ningún misterio, es una simple cuestión de cantidad de oferta y de demanda.
Un crucero se elige, se prepara, se “saborea” con tiempo, pero también habrá quien piense aquello de “si tan largo me lo fías...”, pues bien, siempre hay un seguro de anulación que cubre los contratiempos naturales que puedan ser causa de una anulación, su importe no es nunca muy elevado, y siempre es conveniente suscribirlo (se contrata en el momento de hacer la reserva).
También la reserva anticipada es una manera de autofinanciarnos el importe de un pasaje de crucero. Por regla general, en la agencia de viajes hemos de hacer un depósito del 40% del importe total, y luego podemos ir pagando el resto en meses sucesivos hasta completar su integridad al menos 20 días antes de la salida.
En el momento de hacer la reserva, nos van a preguntar varias cuestiones que debemos tener en ese instante muy claras: -fumadores ó no fumadores –primer ó segundo turno de cena (por regla general, los españoles preferimos el segundo) –nacionalidad (esta cuestión se plantea para colocar al pasaje en la mesa de la cena que será la misma durante todo el crucero, y se procura que todos los comensales hablen el mismo idioma) –peculiaridades: posible régimen especial de comidas, etc. También casi todas las navieras piden que el cliente facilite al agente de viajes una fotocopia de su pasaporte en vigor a fin de preparar la correspondiente documentación relativa al crucero.
6.- ¿Qué son las tasas de embarque?
Cada vez que un barco atraca en un puerto, tiene que pagar por los servicios que utiliza en el mismo (estacionamiento en muelle, carga y descarga de mercancías, abastecimiento de combustible, etc.). Si es un carguero, este pago será repercutido en el precio de la materia transportada, y en el caso de un crucero es el pasajero el que cubre los gastos ocasionados por la utilización de la terminal de viajeros. La cuantía de estas tasas de embarque variará en función del número de puertos que se toquen en el itinerario correspondiente. Para entendernos, son como las tasas de aeropuerto pero en el mar.
7.- ¿Qué incluye el precio de un crucero?
Es un “todo incluido” con las siguientes excepciones: bebidas en comidas en restaurante y en las cenas (en los buffets de la comida –opcionales- suele haber surtidores de agua potable gratuitos), consumiciones en cafeterías y bares, servicio de belleza y relax, excursiones en tierra, servicio de lavado y planchado de ropa, tintorería, ventas en las boutiques de a bordo y servicio de vídeo y fotografía. Por lo que respecta a la comida, señalar que durante toda la jornada hay, al menos, cinco servicios de comida: desayuno, comida, merienda, cena y pinchos de media noche. Dependiendo de barcos y navieras puede haber incluso más servicios (pizzas y hamburguesas las 24 horas, etc.).
Mención especial merece el servicio médico: en todos los cruceros hay un equipo sanitario que presta sus servicios en el área hospitalaria correspondiente. Cualquier contratiempo que pueda sufrir nuestra salud será atendido por el facultativo correspondiente. Todos los gastos médicos que hagamos hemos de abonarlos directamente a la naviera antes de finalizar el crucero. La póliza de seguro incluida en nuestro crucero nos va a proporcionar el reembolso de los gastos médicos, para ello hay que presentar la correspondiente factura al agente de viajes, quien se encargará de seguir los trámites oportunos para la citada devolución del importe gastado por una causa de salud contemplada en las condiciones generales (es conveniente leer las condiciones, están publicadas en los folletos y en la documentación que la naviera entrega a cada cliente).
8.- Aparte de mis objetos personales, ¿qué debo llevar?
Ropa de cama y toallas de baño y de piscina son servidas por el servicio de habitaciones que nos tendrá siempre a punto el camarote. El personal asignado al mismo está pendiente durante todo el día reponiendo toallas en el baño siempre que las utilizamos. Únicamente se aconseja llevar champú y gel de baño ya que en la mayoría de las ocasiones nos encontramos con un set de bienvenida que no nos será de gran utilidad. La utilización de una plancha de ropa, aunque sea de las de tamaño de viaje, está totalmente prohibida por motivos de seguridad. Asimismo es conveniente tener presente que no se pueden introducir a bordo bebidas alcohólicas; si son detectadas dentro del equipaje a través de los controles de escáner, serán retiradas y devueltas al finalizar el crucero junto con las que podamos comprar en las tiendas libres de impuestos abiertas siempre y cuando el barco se encuentre en aguas internacionales y con unos horarios que serán puntualmente comunicados.
Se puede utilizar como orientación nuestra Lista de Comprobaciónde equipaje(sección Descargas)
9.- ¿Qué ropa metemos en la maleta?
Aunque no hay limitación en cuanto al peso del equipaje que se puede llevar, conviene ajustarse a las necesidades reales que vamos a tener y también acordarnos de que si para llegar al puerto correspondiente lo hacemos en avión, sí que tendremos limitación en el número de kilos a transportar. Durante el día necesitaremos ropa normal y cómoda, lo único que hay que tener en cuenta es que en ciertas visitas de algunas escalas (iglesias, mezquitas, etc.) no se puede entrar en pantalones cortos ó con los hombros descubiertos; si estamos dentro del barco, no podremos entrar a comer en el restaurante con sólo el bañador, siendo preciso, al menos, vestir de manera informal, en cualquier caso en el buffet del mediodía, siempre próximo al área de piscina y solarium, podremos comer con la indumentaria que queramos.
El “mundo” de la noche se viste con cierto glamour dentro de un barco, por regla general suele haber dos cenas de gala durante un crucero de una semana, en ellas los cruceristas están digamos que un poco más arreglados que de costumbre, y algunos prefieren estar mucho más “compuestos”. No vamos a valorar ni a recomendar tal ó cual compostura, baste decir como indicación que hagamos como si fuésemos a cenar a un restaurante en nuestro lugar de residencia habitual. La elección de la indumentaria es pues la que estime cada uno.
Se puede utilizar como orientación nuestra Lista de Comprobación de Equipaje.
10.- ¿Cómo es el trámite del embarque?
Sencillo y cómodo. Cuando llegamos a la terminal del puerto de salida que la naviera nos habrá indicado previamente, entregaremos el equipaje al personal que estará debidamente identificado. En todos nuestros bultos colocaremos etiquetas en las que se indique el número de camarote. Desde ese momento nos olvidamos de pesadas cargas ya que, en un breve espacio de tiempo que nunca suele sobrepasar los 60 minutos, nos reencontraremos con nuestras pertenencias depositadas a la puerta del camarote ó dentro del mismo.
Después de identificarnos con nuestro pasaporte (generalmente este es el documento exigido por las autoridades aduaneras ya que todos los cruceros “tocan” algún país extracomunitario), entregaremos el billete del viaje que nos dieron en la agencia en el momento de hacer efectivo la totalidad del mismo y rellenaremos un sencillo formulario en el que indicaremos el nº de tarjeta de crédito a la que queremos que nos sean cargados nuestros gastos extras si es que deseamos esta modalidad de pago.
A continuación nos van a dar una tarjeta magnética a cada uno de los ocupantes del camarote (excepto niños) en la que figurará nuestro nombre y apellidos y el número de camarote. Durante todo el crucero va a ser un documento muy importante, no sólo va a ser la llave de nuestra habitación a bordo, será, junto con nuestro Documento de Identidad ó Pasaporte, nuestro “salvoconducto” para entrar y salir del barco.
Seguidamente pasaremos el correspondiente control policial (no olvidemos que, para viajar seguros, todos hemos de seguir unas normas) y aduanero. En breves minutos (este último paso es rápido, excepto en EE.UU. en donde no se sabe el grado de rigurosidad del momento) estaremos a bordo, entraremos a través de una pasarela (a veces finger) a la recepción, en donde seremos recibidos por el personal que va a estar a nuestro servicio y desde donde, generalmente, uno de los encargados del servicio de habitaciones nos va a conducir hasta nuestro camarote.
11.- ¿Necesito dinero en efectivo para pagar?
Pues día a día no, excepto si eso del juego en el casino nos gusta (en todos los barcos hay sala de juegos con máquinas tragaperras y ruleta que abre sus puertas cuando el barco está en aguas internacionales). A través de la tarjeta magnética que nos proporciona la naviera en el embarque, se van a ir acumulando los gastos extras en la cuenta personal de cada viajero ó de cada camarote (esto según se disponga por nuestra parte en el formulario del embarque).
Al finalizar el crucero podremos pagar todos los gastos en efectivo (el Euro o el Dólar, según la naviera, son las monedas aceptadas), ó mediante la tarjeta de crédito, que no de débito y, en cualquier caso, nunca con el sistema “electrón” (cualquier duda al respecto nos la resolverán en nuestra entidad bancaria habitual antes de iniciar las vacaciones). El último día de un crucero si que aceptan efectivo o tarjeta de crédito para pagar los extras, es cuando el departamento de contabilidad está cerrando todas las cuentas de los viajeros. En el camarote nos encontraremos con una relación de todos los gastos que hemos hecho, si estamos conformes (siempre es conveniente conservar todas las copias firmadas de los diferentes gastos que hemos hecho y cotejarlas con dicha relación) no tendremos que preocuparnos de más si hemos elegido la modalidad de pago con tarjeta, si queremos pagar en efectivo hemos de pasar a hacerlo en la recepción (suele haber colas).
12.- ¿Qué es eso de las propinas en un crucero?
Pues vamos a tratar de explicarlo, aquí en Cruceromanía hablamos siempre muy claro y, la verdad sea dicha, es para nosotros la única nota “menos positiva” de esta modalidad vacacional. Desde las propias navieras, las propinas se definen como “una forma de agradecer el esmerado servicio con el que nos obsequia el personal de a bordo”, otras veces nos dicen que “la cantidad recomendada por el Sindicato Griego de Marinos es de x dólares ó euros por día de crucero”, y en no pocas ocasiones se recurre a que “es una tradición que forma ya parte de las arraigadas costumbres de los cruceristas”.
Este dinero extra a desembolsar por parte del viajero viene siendo objeto de polémica entre detractores y partidarios. Los primeros argumentan que esto de las propinas es el complemento salarial de unos trabajadores que tienen sueldos de miseria y que es la forma con la que las navieras suplen de una manera muy pensada y estudiada las carencias de sus empleados. Se trataría de un dinero completamente libre de impuestos. Los partidarios dicen que las atenciones, la amabilidad, la simpatía, etc. Del personal de abordo merecen una atención por parte del crucerista.
Una vez expuesta la situación actual, decir que hoy en día hay tres maneras diferentes de pagar las propinas
a) son cobradas previamente por la naviera en el momento de adquirir el crucero en la agencia de viajes, su importe figura en el listado de precios correspondiente: “crucero, tasas de embarque, propinas prepagadas”
b) las propinas son cargadas en la cuenta de gastos extras del crucero que pagamos mediante tarjeta de crédito ó en efectivo
c) siguiendo la tradición, en algunos barcos todavía se reparten diferentes sobres “vacíos” para ser entregados con la propina correspondiente al encargado del camarote, al maitre del restaurante, y al camarero y al ayudante del camarero.
El público español es, en general, poco o nada partidario de las propinas, y las navieras que bien se lo saben, están poniendo en práctica las modalidades “a” y “b”.
El importe de las propinas varía en función de la naviera pero, visto lo visto, no tiene relación alguna ni con la categoría del barco ni con la calidad de los servicios prestados. Mientras unos nos piden 60€ por persona por siete días de crucero, otros fijan la cantidad en 6€ por persona y día, con lo cual serían un total de 42€. A los niños se les suele cobrar la mitad de los citados importes.Así está el tema a día de hoy.
13.- ¿Cómo se organiza el desembarque?
Se aproxima la hora de las despedidas, un halo de nostalgia comienza a envolver el ambiente cuando durante la tarde-noche del anteúltimo día nos convocan a una reunión en la que siempre nos dicen que hemos de preparar las maletas para colocarlas, debidamente cerradas e identificadas, a la puerta del camarote desde donde, a eso de la medianoche tal “cuento de Cenicienta”, “unos pajes” nos las llevarán a las bodegas del barco para ser desembarcadas y conducidas a la terminal de llegada de pasajeros.
Nos queda aún disfrutar de las últimas horas a bordo, ligeros de equipaje pero llenos de la satisfacción que unas vacaciones en el mar nos han proporcionado. Aparte de la documentación y objetos de primera necesidad, nuestra bolsa, maletín, etc., ha de contener absolutamente todas las cosas de valor (joyas, dinero, cámaras de fotos y vídeo y todos sus correspondientes accesorios, colonias y perfumes); esta indicación tiene por objeto disuadir a quien ó quienes pudieran tener “malas tentaciones” en todas las terminales por donde las maletas son examinadas a través de escáner, evitándose así pérdidas ó extraños deterioros en el equipaje. Y ya que va de consejos, no está de mas recordar que hemos de dejar fuera de las maletas la indumentaria que vamos a llevar puesta cuando nos levantemos, que no es cuestión de ir por ahí en pijama y zapatillas…¿no?.
La salida del barco va a ser escalonada, es decir: se irá abandonando la embarcación en función de los horarios de los posibles vuelos de enlace, de las diferentes categorías de camarote, etc. Siempre se trata de que no se produzcan aglomeraciones. Cuando llegue nuestro turno, nos conducirán hasta la terminal de llegada, en donde recogeremos el equipaje y pasaremos por los trámites aduaneros de rigor, los cuales volvemos a decir que suelen ser rápidos y sencillos, con la salvedad de los impuestos por las autoridades de EE.UU. en sus puertos, de los cuales no podemos informar puntualmente dados los continuos cambios de criterio que hay.
14.- Excesos gastronómicos
Hay que tener en cuenta que en los barcos se come más que en tierra. La comida a bordo es abundante, y además, los cocineros de a bordo suelen esmerarse en las recetas, y no es raro que se luzcan con demostraciones gastronómicas de varios países.
15.- Los mareos
Si algo teme quien va a embarcarse en un crucero y no está habituado a navegar es el fastidioso mareo. No hay remedios milagrosos contra estos síntomas, pero pueden controlarse casi por completo. No olvide que un buque dedicado a realizar cruceros de placer tiene las dimensiones suficientes como para moverse muy poco. De todos modos, ya hay medicamentos muy eficaces contra el mareo, y todos los barcos disponen de un equipo médico preparado para cualquier emergencia. En todo caso, relájese, disfrute, y sitúese en dirección al viento. Nada hay más eficaz contra el mareo que la brisa marina en la cara.
16.- Videos y fotos
En los cruceros se disparan muchas fotografías y en todos ellos hay a bordo un fotógrafo profesional que nos ofrecerá imágenes de los mejores momentos. Ademas de las multiples fotos que nos harán, tambien podremos adquirir un vídeo de la travesía, que realiza un equipo profesional y que puede adquirirse al finalizar el trayecto, una vez lleguemos al puerto de destino.
17.- Diario de a Bordo
Un crucero no es sólo la navegación y las escalas. Cada noche recibirá en su camarote el programa del día siguiente para que lo pueda planificar a su conveniencia. En este programa, además de las actividades preparadas para el día siguiente, se detallan los horarios de todos los servicios y actividades a bordo, excursiones facultativas, etc. También se informa de la vestimenta apropiada para cada noche y en algunos casos sirve también de boletín de información del propio barco, con la actualidad de noticias del mundo incluidas.
18.- Simulacro de Emergencia
La legislación marítima internacional establece que dentro de las 24 horas siguientes al embarque debe realizarse un ejercicio de salvamento, al que deben asistir todos los pasajeros para familiarizarse con los procedimientos de evacuación del buque en caso de emergencia.
19.- Servicio médico
Actualmente todos los buques de crucero cuentan con hospital equipado con material clínico para curas de urgencia. Recomendamos a todos los pasajeros lleven consigo medicamentos y equipamiento médico que pudiera necesitar. Los precios de cualquier servicio médico en los buques de crucero no están incluidos en el precio del crucero.
20.- Comunicaciones
Los barcos cuentan con un servicio de comunicaciones vía satélite, aunque es importante saber que estas comunicaciones tienen un coste elevado, por lo que lo mejor será consultar las tarifas antes de hacer uso de ellas. El telefono móvil, salvo excepciones, no tendrá cobertura en alta mar por lo que tendremos que esperar a estar cerca de la costa para poder utilizarlo.. En los ultimos años han proliferando las salas de Internet a bordo, aunque la conexión, de momento, sigue siendo cara. Para enviar correspondencia no hay más que acudir a la Oficina de Información del barco.